DATE UN GUSTAZO. HAZTE UN BUEN MASAJE FACIAL

Hacerse un masaje es todo un ritual de relajación. Para hacerlo bien (pero que muy bien), tienes que llevar a cabo una serie de pasos claves: encontrar el momento ideal, buscar el aceite que mejor se adapte a tu tipo de piel y ejecutar los pasos claves.

EL MOMENTO. Lo primero que tenemos que hacer para realizarnos un masaje facial es consultar nuestra agenda para ver cuándo tenemos 10 minutos libres para dedicárnoslos única y exclusivamente a nosotras. Sin distracciones. A poder ser con el móvil en silencio y en otra habitación. Apuesto a que este paso será el más complicado de todos.

LA PREPARACIÓN. El masaje facial nos lo podemos hacer directamente con los dedos, con la ayuda de un poco de crema hidratante o con aceites vegetales. ¿Y qué va mejor? Pues realmente lo que va mejor de todo son los aceites vegetales porque gracias a su viscosidad hace que los dedos se deslicen mejor por la cara. La crema hidratante también aporta este efecto pero como la piel la absorbe muy rápido, enseguida se crea fricción y se vuelve incómodo de masajear (y un masaje tiene que fluir). Pero bueno, que si nos volvemos prácticos, a falta de aceites se usan cremas, y a falta de aceites y cremas pues con los dedos directamente.

EL ACEITE. Encontrar el aceite indicado para cada tipo de piel tampoco es tarea fácil, y menos si sois novatas en todo esto de los aceites vegetales para la cara y los masajes faciales. Simplificándolo un poco: si tenéis la piel seca un aceite que va genial es el aceite de aguacate, si la tenéis grasa utilizad el aceite de jojoba, ¿piel sensible? aceite macerado de caléndula. Para la piel con acné: aceite de onagra y para las pieles maduras aceite de argán.

LOS PASOS. ¡Bien! Ya hemos encontrado nuestros 10 minutos de relax… tenemos el aceite ideal… ¿qué nos queda? Nada más que sentarnos y empezar. #Paso 1. Empieza vertiendo unas gotitas de aceite en tus dedos. Frota las manos para calentarlo un poco y esparce el aceite por la cara con ligeras caricias hasta que la tengas totalmente cubierta. #Paso 2. Coloca tus dedos en la barbilla y deslízalos hacia arriba, empujando la piel de manera suave pero con firmeza. De la barbilla pasas a las mejillas, luego la sien y acabas en la frente. #Paso 3. Céntrate en el entrecejo. En esa zona se acumula mucha tensión y para liberarla date pequeños pellizcos con los dedos pulgar e índice. (APUNTE: el tiempo de duración para cada paso es muy intuitivo y depende mucho de cada persona, así que no te obsesiones con los tempos.) Es tu momento. Relájate. Continuemos. #Paso 4. La nariz. Haz pequeños movimientos circulares con la yema de los dedos empezando por la parte superior del puente y terminando en las fosas nasales. #Paso 5. Cuidado con los ojos. Los ojos son probablemente la parte más sensible de nuestra cara, así que cuando nos hagamos el masaje tendremos que tener presente que deberemos masajear únicamente la parte en donde notemos HUESO, es decir, lo que queda por debajo de las ojeras. Lo haremos aplicando una ligera presión con las yemas de nuestros dedos y haciendo un movimiento desde dentro hacia fuera.  #Paso 6. Las mejillas. Haz una serie de pellizcos rápidos y cortos para activar la circulación en esta zona. Como esta zona es generosa, los pellizcos los podéis hacer con todos los dedos de la mano. #Paso 7. La mandíbula. En esta zona haremos un movimiento de succión con el dedo pulgar y el lado del dedo índice. Empezamos por la mandíbula y acabamos en el cuello realizando el mismo movimiento de succión. #Paso final. ¡Conviértete en pianista! Debes tocarte toda la cara con las yemas de tus dedos simulando que tocas el piano. Empieza por la barbilla y acaba en la frente.

¿Relajada?

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